EL CÍRCULO DE LA SABIDURÍA

El Círculo de la Sabiduría recoge las conclusiones de mi búsqueda interior y de mi trabajo de meditación. He consagrado mi vida a la búsqueda interior y, en los últimos años, he alcanzado algunos interesantes resultados que me gustaría compartir con el lector. No creo que en una cosa como es la meditación se pueda hablar de rigor científico, pero sí que es legítimo hablar de método, la “investigación interior” se puede hacer de forma más o menos metódica, sin embargo, las conclusiones, al ser completamente subjetivas, no pueden tener mayor rigor que el de la opinión. Juan Almirall

domingo, 1 de enero de 2017

LA SAGA CREPÚSCULO Y SU MENSAJE INICIÁTICO, por Juan Almirall



En el año 2008 se estrenó la película “Crepúsculo” (“Twilight”), la primera de una serie de cinco, adaptación de las novelas de la escritora estadounidense Stephenie Meyer. Perteneciente a la comunidad religiosa mormona no parece que tenga conocimiento sobre los ritos místicos de iniciación, pero sin embargo, el tema escogido, el vampirismo, y su tratamiento permiten una interpretación iniciática, que puede liberar a la obra de muchas de sus críticas. El amor obsesivo y un tanto idealizado de una adolescente Bella Swan por un vampiro Edward Cullen, puede interpretarse en clave espiritual, donde la aprendiz de vampiro, Bella o Belleza, el Pilar de los Aprendices en la Logia Masónica, vivirá una serie de pruebas iniciáticas hasta su conversión en vampira, o mejor en un ser inmortal. El carácter de Maestro Vampiro de Edward Cullen, cuyo nombre nos recuerda a la batalla de Culloden donde se pusieron fin a las pretensiones de los Estuardo, guerra asociada con la Masonería Capitular de los Altos Grados de San Andrés o Escoceses, viene confirmada por su pertenencia a un Aquelarre o Logia, de siete vampiros o seres inmortales, con los que, según los códigos masónicos, una Logia es considerada justa y perfecta. Cada uno de los siete Inmortales, como ellos se denominan, tiene un don, Carlisle, el incuestionable Venerable de la Logia, está dotado con todas las virtudes masónicas, en particular la tolerancia y fue el iniciador de todos los demás; Edward, es el segundo maestro, dotado de una gran sensibilidad para las Artes, capaz de leer la mente, es un clarividente; Esme o Esmeralda, es la esposa de Carlisle y comparte sus virtudes humanistas; Alice está dotada del don de profecía; Emmett encarna la fuerza; Rosalie está dotada con la Belleza y Jasper con la inteligencia previsora y la fuerza. A esta comunidad de inmortales se unirá la protagonista de la saga, Bella Swan.

¿Vampiros?

La primera pregunta que nos hacemos es ¿se trata verdaderamente de vampiros? Los vampiros, tal como los conocemos, son una clase de monstruos nocturnos creados por la imaginación romántica, cuyas gestas se comenzaron a narrar en el siglo XIX. Según la novela clásica de Bram Stoker, el vampiro es una entidad atrapada entre la vida y la muerte, que chupa la sangre de los seres humanos que le invitan a entrar en sus casas. El vampiro es un ser tremendamente seductor y romántico, que personifica las obsesiones de la psique que consumen nuestro fluido vital. La sangre es un fluido muy especial, origen de la vida animal, es también, según la tradición mística, el fluido del alma. La pureza de la sangre depende de la pureza del alma y viceversa. También está relacionada con el fuego, su elemento esencial es el hierro, metal relacionado con el planeta Marte, según la tradición alquimista. Para los filósofos neoplatónicos y herméticos, el alma debía purificarse por el fuego, abandonar los elementos burdos e inflamada por el Fuego del Espíritu, ascendía por las esferas, hasta convertirse en un dios con la luz propia de una Estrella, a este ser divino lo denominaban “daimon” o demonio. El secreto masónico, heredero de esta misma tradición neoplatónica y hermética, se desarrolla en torno a la Estrella Flamígera, que simboliza al Alma purificada e inflamada por el Fuego del Espíritu, el Daimon. Los vampiros de la saga Crepúsculo, tienen bastante más de estos espíritus inmortales que de entidades oscuras atrapadas entre la vida y la muerte. Edward Cullen es hermoso como un dios, su piel brilla con la luz del Sol como el diamante, según nos dice la autora, goza de una vida privilegiada e inmortal, dotado de grandes poderes. Entre ellos una desarrolladísima percepción, que con la naturaleza diamantina de su cuerpo, sumado a su compasión por el género humano, lo convierten en un ser ideal para la espiritualidad budista, lo que le aleja en gran medida del tradicional vampiro. Sin embargo, los Cullen son una excepción en el mundo de los vampiros, que en general son mucho menos respetuosos con la vida humana, pese a gozar de las mismas características. Lo que nos pone delante de un hecho muy real, la Masonería institucionalizada está muy alejada del verdadero ideal místico e iniciático que inmortaliza el alma y le dota de las virtudes espirituales.

Las pruebas y la iniciación de Bella.

La serie consta de cinco películas. En la primera de ellas, Bella conoce a Edward, se siente atraída por él y se enamoran. Cuando Bella es presentada al clan comienzan las tremendas pruebas para la aprendiz. Tres vampiros terribles le saldrán al paso en las tres primeras películas de la saga. En la primera tendrá que enfrentarse a James, el rastreador, y mirar cara a cara a la muerte, solo vence a su adversario gracias a sus hermanos mayores y protectores, los Cullen. James encarna la acción y el cambio, el primero de los movimientos de la Naturaleza. En el siguiente episodio “Luna nueva”, Edward y los Cullen abandonan a Bella a su suerte, para enfrentarse a Laurent, el vampiro negro, que representa la oscuridad. Pero aparece un nuevo factor, Jacob Black, el hombre lobo, que será quien la proteja, la naturaleza animal, la parte más instintiva de su psique, que se convierte en un competidor de Edward. Aunque Bella no cuestionará jamás su amor por el Inmortal, su corazón encontrará cierto consuelo en la naturaleza animal que encarna Jacob y sus amigos licántropos. Pero la prueba más dura será vérselas con la perversa vampira Victoria, que convoca a un ejército de vampiros neófitos para destruir a Bella y a Edward. Los Cullen y los lobos vencerán al ejercito de Victoria que llegará a poner en jaque la vida de Edward y que solo es vencida cuando Bella le ofrece su sangre. Tras pasar estas tres pruebas, Bella y Edward contraen un matrimonio místico y comienza la culminación de la iniciación, Bella ahora puede convertirse en Inmortal. Pero del Matrimonio Místico surge el Rebis (el andrógeno), un ser de otro mundo, medio humano medio inmortal, Renesmee. La hija de Bella y Edward tiene una potente naturaleza, recoge lo más poderoso de ambos mundos, por lo que se desarrolla a gran velocidad y reclama toda la vida de su madre. Bella morirá tras el parto, extenuada de portar a un dios en su vientre. La resurrección de Bella es posible porque Edward traza la Estrella Flamígera en el cuerpo de Bella, inoculando el veneno o el néctar de la inmortalidad en el cuello (la cabeza) en su brazo derecho, su pierna derecha, su pierna izquierda y su brazo izquierdo, las cinco puntas de la Estrella de la Inmortalidad. Así renace Bella como Inmortal, desde las cinco puntas el néctar llega hasta su corazón a través de arterias y venas y transforma todo su ser. En la última entrega de la saga vemos a una Bella divina e inmortal, que luchará para proteger a su hija, el ser da naturaleza doble que es fruto de las Bodas Alquímicas. Será Renesmee la que se rodeará de vampiros y lobos poniendo paz a las dos naturalezas antagónicas. Y las dos parejas, Bella & Edward y Renesmee & Jacob vivirán felices y en paz por miles de años. 

I have died every day waiting for you. Darlin' don't be afraid, I have loved you for a thousand years I'll love you for a thousand more.”



1 comentario:

  1. El único problema que le veo al tema es que tanto frío haría imposible saltar, correr, amar... sin romperse en mil pedazos. La Estrella Flamígera es de fuego, el calor es la esencia de la Luz y del Amor. Y entonces ¿qué era, qué es el Vampiro? Como dice Gustav Meyrink en su gran novela "El Angel de la Ventana de Occidente": "¡Un eco y nada más! Con razón dijo de sí que era inmortal, lo era puesto que nunca ha vivido... Era la suma de las preguntas, de la ciencia y del poder mágico que permanecía escondido en ti y que no suponías que fuera tuyo. Puesto que cada uno de vosotros ha contribuido a esta suma, cada uno ha considerado con estupor al Angel como una revelación. Era el Angel de la ventana de Occidente, porque el Oeste es el país verde del pasado muerto."

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